¿Qué son las grasas trans? ¿Cómo influyen en nuestra alimentación?

Las grasas conocidas como trans (AGT) son aquellas obtenidas a partir de aceites vegetales parcialmente hidrogenados y son utilizados por la industria con el objetivo de dar mayor estabilidad y aumentar la durabilidad de los productos que las contienen.

Existen tres fuentes para la obtención de dichas grasas:

  • A través de un proceso bacteriano que llevan a cabo los rumiantes, de ahí al contenido de trans en la carne de ternera, cordero u oveja y en productos como la leche. Estos contenidos son mínimos, no suponiendo más del 0,5% de las kcalorías totales ingeridas por una persona diariamente.
  • La hidrogenación parcial, a nivel industrial, consiste en la adicción de hidrógeno a los ácidos grasos insaturados de los diferentes aceites vegetales, de dicho proceso se obtiene una grasa semisólida con mayor estabilidad, gracias a la presencia de un número mayor de saturaciones. La hidrogenación confiere a las grasas propiedades funcionales con respecto a sabor, textura y estabilidad, haciéndolas más resistentes al enranciamiento o la oxidación. Esto se ha utilizado siempre en la fabricación de margarinas, aceites para cocinar y productos procesados.
  • La tercera fuente de obtención de este tipo de grasas es la frituras de aceites a elevadas temperaturas (entre 150 y 200ºC).

¿Existe diferencia entre el aceite o grasa hidrogenada y la parcialmente hidrogenada?

Mientras que los aceites parcialmente hidrogenados contienen grasas trans, los totalmente hidrogenados, contienen grasas saturadas, pero no trans, ya que la hidrogenación completa convierte las grasas insaturadas en saturadas.

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¿Existe Legislación al respecto?

La percepción de su consumo como un problema de salud pública entre la población, no ha surgido hasta hace poco tiempo, en contraposición de la opinión de los profesionales de la nutrición que llevan advirtiendo al respecto del asunto desde hace varias décadas. Esta concienciación por parte de la población surge como resultado de dos hechos: su presencia como ingrediente en un mayor número de productos (en Europa en 70% de los productos contienen este tipo de grasas, aunque en baja proporción) y por otra parte, la constatación de su capacidad para causar alteraciones graves en el sistema cardiovascular

Tras la realización de varios estudios a nivel mundial, se ha determinado que el consumo medio de este tipo de grasas se sitúa entre el 1 y el 7% de las kcalorías totales diarias. Se ha relacionado su consumo con el aumento del riesgo de cardiopatías y enfermedades como la diabetes mellitus o tipo II, hipercolesterolemia, etc. (A partir de una ingesta del 2% de la energía, se relacionan con diversos factores de riesgo cardiovascular).

A día de hoy, no existe en España legislación que regule los niveles permitidos de grasas trans en los productos

No obstante, el Ministerio de Sanidad y las diferentes asociaciones lanzan campañas y recomendaciones al respecto, tanto para la población como para la industria alimentaria. Gracias a la insistencia y con el paso de los años, la industria ha ido mejorando los procesos tecnológicos para reducir considerablemente su presencia en los productos (A día de hoy, las margarinas en España no contienen trans).
Para reducir al mínimo el consumo de AGT de procedencia industrial algunos países han introducido el etiquetado, mientras que otros han legislado sobre los límites de su contenido en los alimentos.

En otros países ya se han tomado medidas más duras con respecto a la proporción que deben suponer los ácidos grasos trans en los productos. Por ejemplo, EEUU los ha prohibido en junio del 2015, dejando a las empresas un margen de tres años para el cumplimiento de dicha ley. Dentro de la Unión Europea, Austria, Dinamarca, Letonia y Hungría— ya tienen leyes que limitan su cantidad. Aunque todavía queda mucho camino por recorrer.

 

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¿Qué recomendación existen a día de hoy?

Las últimas recomendaciones en nuestro país son del mes de noviembre y se resumen a que “La ingesta de AGT debe ser lo más baja posible y no su-perar el 1% de la energía total. En consecuencia, al establecer objetivos y recomendaciones de nutrientes, debe considerarse limitar la ingesta de AGT”. Además, a principios de diciembre de 2015, desde Bruselas se ha emitido un informe en el que se están planteando que su regulación se extienda a todos los países de la comunidad europea.

Fuentes:
Contenido de ácidos grasos trans en los alimentos en España. 2010. Agencia Española de Consumo,Seguridad Alimentaria y Nutrición. Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Madrid, 2014

Intake of saturated and trans unsaturated fatty acids and risk of all cause mortality, cardiovascular disease, and type 2 diabetes: systematic review and meta-analysis of observational studies

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